Aislados por la desdicha, el agua y el Gobierno
La comunidad de El Coco, en Tecoluca, San Vicente, recibió ayer ayuda alimentaria
por primera vez, quince días después de quedar aislada por el agua. Tres
"cayucos" acompañaban su resignación.
- Javier Ramón
- El Diario de Hoy
Ayer, los pocos habitantes de la
comunidad de El Coco recibieron, por primera vez, una bolsa de comida. El Movimiento de
Mujeres Medila Anaya Monte, una ONG que trabaja en la zona, fue la única organización
que se acordó de ellos.
Desde hace dos semanas, El Salvador tiene una isla más y varias decenas de hectáreas
de tierra menos. La comunidad de El Coco, jurisdicción de Tecoluca, en el departamento de
San Vicente, está rodeada de agua por los cuatro costados.
Diecisiete bolsas de comida viajaron en "cayucos" hasta alcanzar a los
primeros habitantes de El Coco. Varias libras de arroz, frijoles, aceite y material
higiénico iban a romper, por momentos, la monotonía de las tortillas y de los pescados
llamados zambos.
Los días de humedad hacen mella en hombres que pescan y se mueven descalzos. Los
hongos y las irritaciones de la piel aparecen sin un remedio que les pueda poner fin.
Aislados, manejando sencillas canoas, los habitantes van y vienen por lo que un día
fue un camino de tierra. Cientos y cientos de metros anegados en esta comunidad hacen de
la vida de sus habitantes una pequeña odisea con la que tristemente se van habituando a
convivir.
Los continuas descargas de la Central Hidroeléctrica "15 de septiembre",
así como las persistentes lluvias caídas la pasada semana, han desdibujado los 4 ó 5
metros de ancho que tenía el río Coco, como así lo conocen, para transformarlo en un
pequeño mar enredado entre ramas de árboles.
Santa Cruz de Porrillo
El Centro Escolar Santa Cruz de Porrios es uno de las tres escuelas de San Vicente
habilitadas como albergue para los evacuados.
Hacienda Vieja, Pichiche, San José la Montaña y la misma comunidad de El Coco tienen
una parte de su población entre estas paredes escolares. En total, 126 personas
realojadas y 734 alumnos que vieron suspendidas sus clases por este motivo.
Uno de los representantes del albergue es el padre Rigoberto Nieto, quien se muestra
crítico con la actuación institucional y el COEN, porque, según él, no conocen la
realidad de la gente.
"El gobierno no ha dado para el bien común, sólo a nivel familiar. No tiene una
visión más amplia, para el conjunto del refugio", sentencia.
Sin embargo, el trabajo de las unidades de salud es eficiente. Desde el martes por la
mañana, día que se habilitó el albergue, las enfermedades detectadas han estado bajo
control.
Entre tanto, niños y mayores se levantan todas las mañanas con la ilusión de que ese
día sea el último fuera de su casa.