Diario de Hoy 10/2/99 flood article #2

Sábado 2 de octubre


Aislados por la desdicha, el agua y el Gobierno

La comunidad de El Coco, en Tecoluca, San Vicente, recibió ayer ayuda alimentaria por primera vez, quince días después de quedar aislada por el agua. Tres "cayucos" acompañaban su resignación.

Javier Ramón
El Diario de Hoy

Ayer, los pocos habitantes de la comunidad de El Coco recibieron, por primera vez, una bolsa de comida. El Movimiento de Mujeres Medila Anaya Monte, una ONG que trabaja en la zona, fue la única organización que se acordó de ellos.

Desde hace dos semanas, El Salvador tiene una isla más y varias decenas de hectáreas de tierra menos. La comunidad de El Coco, jurisdicción de Tecoluca, en el departamento de San Vicente, está rodeada de agua por los cuatro costados.

Diecisiete bolsas de comida viajaron en "cayucos" hasta alcanzar a los primeros habitantes de El Coco. Varias libras de arroz, frijoles, aceite y material higiénico iban a romper, por momentos, la monotonía de las tortillas y de los pescados llamados zambos.

Los días de humedad hacen mella en hombres que pescan y se mueven descalzos. Los hongos y las irritaciones de la piel aparecen sin un remedio que les pueda poner fin.

Aislados, manejando sencillas canoas, los habitantes van y vienen por lo que un día fue un camino de tierra. Cientos y cientos de metros anegados en esta comunidad hacen de la vida de sus habitantes una pequeña odisea con la que tristemente se van habituando a convivir.

Los continuas descargas de la Central Hidroeléctrica "15 de septiembre", así como las persistentes lluvias caídas la pasada semana, han desdibujado los 4 ó 5 metros de ancho que tenía el río Coco, como así lo conocen, para transformarlo en un pequeño mar enredado entre ramas de árboles.

Santa Cruz de Porrillo

El Centro Escolar Santa Cruz de Porrios es uno de las tres escuelas de San Vicente habilitadas como albergue para los evacuados.

Hacienda Vieja, Pichiche, San José la Montaña y la misma comunidad de El Coco tienen una parte de su población entre estas paredes escolares. En total, 126 personas realojadas y 734 alumnos que vieron suspendidas sus clases por este motivo.

Uno de los representantes del albergue es el padre Rigoberto Nieto, quien se muestra crítico con la actuación institucional y el COEN, porque, según él, no conocen la realidad de la gente.

"El gobierno no ha dado para el bien común, sólo a nivel familiar. No tiene una visión más amplia, para el conjunto del refugio", sentencia.

Sin embargo, el trabajo de las unidades de salud es eficiente. Desde el martes por la mañana, día que se habilitó el albergue, las enfermedades detectadas han estado bajo control.

Entre tanto, niños y mayores se levantan todas las mañanas con la ilusión de que ese día sea el último fuera de su casa.


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