DECLARACION ACERCA DE
LA VIDA MONASTICA BENEDICTINA

Para los monasterios de la
Congregación Benedictina Suizoamericana

Traducida por Decisión del Capitulo General de 1992

 

 

Prefacio


PARTE I

EL MISTERIO DE LA VIDA MONASTICA 3

A. La Trinidad 3

B. La Iglesia 4


PARTE II

VIDA EN EL MONASTERIO 7

A. La Comunidad

  1. La autoridad 8
  2. El orden en la comunidad 10
  3. Profesión Monástica 12
  4. ESTABILIDAD 13
    CONVERSATIO MORUM 13
    OBEDIENCIA 14
    CASTIDAD CELIBE Y COMUNIDAD DE BIENES 15

  5. Entrada y Crecimiento de por vida 17

B. La Regla 18

C. La Palabra de Dios 19

  1. Opus Dei 20
  2. Lectio Divina y Oración Individual 20

D. Trabajo 21

E. Hospitalidad 23


PARTE III

LA VIDA MONASTICA Y EL MUNDO

A. Instancia profética 24

B. Testimonio de la Encamación 24

C. Reverencia por la Creación 26

D. Modelo para la Vida Cristiana 27


INDICE



DECLARACION ACERCA DE
LA VIDA MONASTICA BENEDICTINA


Prefacio

En la Carta Apostólica, Ecclesiae Sanctae, publicada como moto proprio el 6 de agosto de 1966, el Papa Paulo VI fijó normas para m ejor aplicar ciertos decretos del Concilio Vaticano II. Entre ellos está el Decreto, Perfectae Caritatis, acerca de la renovación de la vida religiosa. De acuerdo a las normas para aplicar el Decreto, Perfectae Caritatis, el Capitulo General de cada instituto religioso debía dedicarse a revisar las constituciones del Instituto. Ecclesiae Sanctae, presuponiendo las constituciones típicas de los institutos religiosos modernos, distinguía dos clases de material que tenían que encontrarse en las constituciones revisadas: los principios teológicos en la Iglesia, y las normas jurídicas necesarias para definir la naturaleza del instituto, su finalidad, y los medios a usarse para alcanzar tal finalidad. Esto llevó al Capitulo General de 1969 de La Congregación Benedictina Suizoamericana a adoptar dos documentos separados: uno Llamado "Constitución" que contenía los elementos jurídicos, y otro llamado "Declaración" que contenía los principios teológicos.


La Regla de San Benito misma, sin embargo, contiene abundan tes principios para alcanzar el ideal monástico, lo mismo que prescripciones y prohibiciones que constituyen elementos de ley propia que comparten todos los institutos benedictinos y cistercienses hoy día. Por cierto, es la única ley propia que comparten todos los
institutos benedictinos y cistercienses hoy día. Dándose cuenta de esto, los capitulares generales de 1969 trataron de prestar atención a las normas de Roma para la revisión de la constitución y a la realidad de nuestro estilo de vida benedictina reconociendo no dos sino tres documentos normativos de la Congregación Suizoamericana: la Regla, la nueva Declaración, y la nueva Constitución. Ellos entendieron estos tres documentos como partes de un todo al cual llamaron "Pacto de Paz".

La opción por los términos "declaración" y "constitución" fue inspirada por los dos partes de nuestro código anterior de la ley propia, la "Declaración acerca de la Santa Regla" y las "Constituciones de la Congregación Suizoamericana".

Según costumbre benedictina las declaraciones son realmente leyes por las cuales una congregación monástica oficialmente adapta secciones de la Regla a sus propias circunstancias y observancias. Desde 1969 nuestras leyes de este tipo han sido puestas ya sea en nuestra nueva Constitución o en el Libro de Costumbres que cada monasterio ha diseñado para reglamentar su modo de vida. La nueva "Declaración acerca de la Vida Monástica" no es, entonces, una colección de declaraciones en sentido benedictino clásico. Es más bien un intento de extraer de La Regla y de otras fuentes principios vitales y aplicarlas a nuestra vida en la Iglesia de hoy, para complementar nuestros elementos jurídicos, respondiendo a lo pedido en Ecclesiae Sanctae.

El Capitulo General de 1975 adoptó una Declaración acerca de La Vida Monástica revisada sin repudiar la Declaración de 1969. En conformidad con la intención original de Ecclesiae Sanctae, una copia de esta Declaración revisada fue adjuntada al texto de nuestra Declaración y Estatutos cuando ésta fue presentada a la Sede Apostólica para su aprobación, lo cual se logró el 8 de diciembre de 1988.

Para ese tiempo, sin embargo, las copias de la Declaración se habían agotado. Aunque por su propia naturaleza la Declaración está abierta a revisión, el Capitulo General de 1990 determinó que la Declaración de 1975, con su introducción e índice, fuera reimpresa sin cambios, excepto los ajustes de terminología y las referencias que ya son obsoletas. También se alterarían las expresiones innecesarias que son exclusivamente para mujeres.

Accediendo con gusto a este deseo, yo dispuse que se hiciera como se había propuesto.

+ Patrick Regan, O.S.B.

Presidente de la Congregación Benedictina Suizoamericana
Abadía de San José
A los 8 días del mes de diciembre de 1990.

 

(Nota de traductor): Covenant of Peace se ha traducido como Pacto de Paz para estar acordes con la traducción anterior. Pero creemos que el término, "Alianza," tiene un significado bíblico y teológico mucho más profundo.

 

 

INTRODUCCION

La Regla de San Benito establece una estructura de vida monástica. Esta Regla permanece a través del tiempo como la base fundamental de la auténtica vida benedictina, pero sus principios deben ser aplicados al tiempo presente con inteligencia y reflexión.

Esta Declaración es un intento de traducir la herencia duradera de la Regla para los monjes de la Congregación Benedictina Suizoamericana, preservando sus principios inmutables pero aplicándolos a la vida moderna. Aplica la experiencia de los monjes en in Iglesia y el mundo.

Esta declaración, como otras antes de ella, sirve para el período actual. Se propone promover una mejor comprensión de la vida monástica de nuestro tiempo y espera animar a dar una respuesta fiel al desafío que ella presenta.

 

PARTE I

EL MISTERIO DE LA VIDA MONASTICA

A. La Trinidad

D1 La vida monástica hunde sus raíces en el misterio de Dios que revela y se revela El Padre llama a sus hijos a pasar de las tinieblas a la luz de su divino Hijo, derramando sobre ellos el don del Espirito. El monje escucha al Padre que lo llama personalmente y exclama " Abba, Padre" como todo cristiano, abriendo su corazón a las exigencias particulares de este amor que lo atrae. Por Cristo, el Espíritu concede diversos dones a aquellos que son llamados por el Padre. La vida monástica brota del misterio cristiano en respuesta a un don particular que acompaña a la llamada del Padre. 1 Pe. 2,9. Col. 1,13. Ef. 1, 3-5. 1 Cor. 12. 4-11. Gal. 4,6. Rom. 8,15. RB Prologo 22. C3-4

D2 El Dios Uno y Trino se revela a si mismo en el espacio y en el tiempo de la historia humana. El Padre crea el mundo para los seres humanos y continúa la creación al llamarlos a entrar en relación de alianza consigo mismo. El habló a través de los profetas, y luego se reveló a si mismo en su propio Hijo, modelo de obediencia fiel y de entrega a la voluntad del Padre. Toda la revelación de Dios es, en resumidas cuentas, Palabra hecha carne, y el monje, juntamente con otros cristianos, está llamado a dar a luz a Cristo en su propia persona, por el poder del Espíritu Santo. La respuesta del monje benedictino a La llamada del Padre es una vida en una comunidad monástica bajo la guía de una Regla y un Abad. Se esmera por vivir su vocación a la santidad con sus hermanos, de manera que, por la paciente perseverancia en el monasterio, todos aprendan a participar en la Pasión de Cristo y juntos puedan gozar de su Reino. Jn. 1,14. Fil. 2,5-11; 3,10-11. Heb. 5,7; 10,16. Gal. 4,19. RB Prologo 20, 50. LG 5

B. La Iglesia

D3 El monje es, ante todo, miembro de la Iglesia, la gran comunidad de fe. El Bautismo es su primera respuesta cristiana pública a la palabra de Dios. Todo Cristiano acepta la invitación inicial y luego busca comprender, en actitud de oración, el significado especial de ella en su propia vida. ¿Cómo quiere el Padre que yo le sirva? ¿Como podrá mi vida revelar el amor de Dios y exaltar su gloria? Cuando un monje se une a una comunidad, no es en respuesta a una llamada diferente, sino porque entiende de una manera nueva la palabra original dirigida a él. Percibe al Espíritu que lo guía por el camino de la obediencia en comunidad. Su ser miembro de la Iglesia permanece igual, pero su papel cambia. Al comprometerse a sí mismo con sus hermanos en el seguimiento de Cristo, el monje entra en una alianza dentro de la alianza. La vida que vive como cristiano es sacramental, y es, para el mundo, un signo de la victoria de Cristo; ahora será un signo desde la comunidad, un testimonio compartido del Reino. La comunidad de monjes se convierte en punto focal de la Iglesia como sacramento de Cristo RB 71. LG 1, 41, 44, 46

D4 La comunidad encuentra y expresa su santidad especialmente en La Liturgia, culmen de la actividad de la Iglesia y fuente de su poder. El día del monje está jalonado por la Liturgia de las Horas. Al reunirse a determinadas horas para orar, los monjes atestiguan la importancia de la oración en sus vidas. Los tiempos de oración li túrgica crean el clima para un espíritu contemplativo y apoyan el deseo del monje de orar siempre. En el centro de la vida sacramental de la Iglesia se encuentra La Eucaristía. Aquí, sobre todo, La Iglesia se realiza como signo de unidad, paz y salvación para todo el mundo. En el punto culminante de la alabanza alrededor del altar, la comunidad monástica celebra en esperanza todo lo que cree acerca de sí misma como Pueblo de Dios. 1 Tes. 5,17. SC 2,10. PC 7,9. LG 9. RB 19,2 & 43,3. C47

D5 La vocación monástica es uno de los tantos carísmas en la Iglesia; es un don específico del Espíritu Santo para la formación del Cuerpo de Cristo El Espíritu derrama sus dones a cada quien según le plazca a EL. La existencia y La autenticidad de los carísmas en la Iglesia no dependen del Magisterio autorizado. Pero todo carísma está bajo la guía, la protección y el discernimiento de los maestros de la Iglesia, quienes son, a su vez, guiados por el Espíritu quien da todos los dones. Hay dones diversos pero el Espíritu es el mismo; hay diferentes ministerios pero uno solo es el Señor. Tanto los dones como ministerios, todos han sido concedidos para enriquecer y fortalecer la unidad de los creyentes. Ef 4,16. 1 Cor, 12, 4-11

D6 La Iglesia no busca esta unidad solo para su propio bien, sino para que el mundo crea; y La vida monástica en La Iglesia no existe sólo para sí misma sino como don para el mundo. Todo carisma es una llamada a servir; toda respuesta afirmativa es un acto de amor dirigido hacia la entera familia humana. El monje expresa su amor par toda La gente siendo fiel al don recibido del Espíritu. Su vida en comunidad invita a toda in humanidad a la gracia y a la libertad, y apresura la redención de toda la creación. Jn. 17,21. 1 Cor. 12,7. Rom, 8, 19-21. 2 Tim. 1,9. PC 9. LG 43,46

D7 La comunidad monástica participa en La misión de la Iglesia, ante todo, por el tipo de existencia que vive. Los monjes revelan a Dios a sí mismos y al mundo entero empuñando las fuertes armaduras de La obediencia para buscarlo a El en La oración, el trabajo, el silencio, el asceticismo y la pacífica vida en común. Ellos continúan la tradición evangélica a través del amor y el servicio mutuo, atentos especialmente a la voz del Espíritu en la Sagrada Escritura por medio del Oficio Divino y la lectura santa. Rehusando entregarse al mundo o dejarse seducir por los valores de un reino terreno, la vida monástica proclama que el mundo, como nosotros lo conocemos, es pasajero, y da testimonio de un reino solo visible por los ojos de la fe. Jn. 2, 24-25; 18,36. 1 Cor. 7.31. 2 Cor. 5,7; 4,18. Heb. 13,14

D8La vida de La comunidad es también un servicio hacía afuera por medio de sus diferentes formas de apostolado. Los monjes agrandan el horizonte de su servicio compartiendo las necesidades del mundo, de la Iglesia y del vecindario, siempre conscientes de que ellos, como todos los cristianos, serán juzgados en base a lo que hayan hecho por Cristo en la persona de sus hermanos más pequeños. Esta participación activa añade una dimensión importante a la vida comunitaria, manteniendo a los monjes conscientes de las necesidades de los otros, y sacando energías y talento para extender el Reino de Dios. Mt. 25, 31-46. PC 9. C 3-4

D9 El monje se alegra en la palabra del Padre dirigida a él, pero sabe que el Dios que se le revela sigue siendo un Dios escondido. Uno que camina con Dios debe caminar en la fe. El misterio de Cristo está lleno de contrastes y tensiones: luz y oscuridad, vida y muerte, presente y futuro. El monje conoce el significado de peregrinar. El no es lo que una vez fue, pero todavía no es aquello a lo cual Dios lo ha llamado a ser. Tentados a darse por vencidos, él y su comunidad lucharán por mantenerse fíeles a la llamada. El monje sigue adelante con sus hermanos, creyendo en el poder que Cristo tiene de revelar La fuerza divina a través de las debilidades humanas.

Is. 45,15. Jn. 1, 4-9. 2 Cor. 4, 10-12; 12,10. 1 Cor. 1,26--2,5. Col. 1, 12-13. 1 Jn. 3,2. LG 1,41,44,46

D1O La Regla de San Benito invita a los monjes al trabajo de la obediencia para regresar al Padre, imitando a su hijo Jesús quien se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte en cruz. Los monjes, guiados por el Espíritu, son llamados a servirse mutuamente olvidándose de sí mismos, entregando su vida por sus hermanos en amor y confianza. Han sido injertados en la muerte de Cristo y resucitados a una nueva vida por el Bautismo. Su morir cristiano al pecado y su vivir para Dios se realiza en su entrega diaria a la vida de la comunidad. Pierden su vida para poder recobrarla. Su asceticismo, pleno de esperanza, es un formarse de acuerdo al modo de la muerte de Jesús, prenda de resurrección con El a la gloria.  Mt. 16, 24-26; 20,28. Mc. 19,45. Rom. 6,1-4; 8,14. Fil 2,5-11; 3,10-11. 1 Jn, 3,16. RB Prólogo 2,50. PC I

 

PARTE II

VIDA EN EL MONASTERIO

D 11 Por el don de la vida monástica, el Espíritu invita al monje a ser miembro de una comunidad particular. Los impulsos del Espíritu son silenciosos y misteriosos, pero persistentes. El monje descubre que el don del Espíritu debe ser aceptado y compartido en una vida estructurada de acuerdo a la Regla de San Benito. Se entrega a este tipo de vida en un espíritu de amor y servicio, buscando a Dios en la obediencia, en el silencio y en la humildad. El Espíritu continúa hablándole a través de la oración y el trabajo de esta comunidad bajo la guía de su Abad. Pero, en última instancia, es a través de la experiencia de los monjes que viven juntos en amor que el Espíritu habla a la comunidad. I Cor. 12, 11-26. I Jn. 3.14-16, 21-24. Rom. 6, 1-4; 8,14. RB 5,6,7. C 63

A. La Comunidad

D12 Los monjes benedictinos aceptan y aprecian la variedad de tradiciones monásticas, pero su Regla los compromete a una forma específica de vida monástica. Ellos son cenobitas, viven en monasterios bajo una Regla y un Abad. La vida comunitaria es el marco indispensable para la realización de los ideales a los cuales los monjes se comprometen por su profesión. Sin embargo, el carísma monástico benedictino permanece abierto a la llamada del Espíritu a una vida de soledad en la tradición de los ermitaños. RB 1, 1.2. C4, 39, 40, 48, E48

D13 La comunidad de monjes es creada por la llamada divina que los reúne, y ellos se unen compartiendo la fe, la esperanza y el amor. La Regla llama a los monjes a entrar en la "escuela del servicio del Señor", en la "casa de Dios’en la "morada de su Reino", en donde la ciudadanía celestial ya ha comenzado. Expresando su unidad en la comunidad de bienes, los monjes fortalecen los lazos que los unen a través de La oración y el trabajo común, y por la ayuda y compasión mutuas. Con el estímulo y el buen ejemplo de sus hermanos, el monje puede sacrificar su vida para encontrarla plenamente. Mt. 16, 25. Hech. 2, 42-47; 4, 32-35. Fil. 3,20. Ef. 4,16. RB Prólogo,22-24;39,45.RB31:19;53:22;64.5

1. La autoridad

D14 Los monjes permanecen individualmente responsables ante la llamada de Dios en sus corazones, pero, como miembros de una comunidad, se ponen en un nuevo camino bajo la autoridad de Cristo, quien está presente aún cuando sólo dos o tres están reunidos en su Nombre. La comunidad monástica benedictina tiene una autoridad adecuada a si misma como grupo de cristianos que viven en fraternidad, bajo una Regla y un Abad. La fuente y fundamento de esta autoridad es el Espíritu; el ejercicio de esta autoridad debe permanecer siempre bajo su inspiración. Ningún monje puede evadir la parte que le corresponde en el trabajo de discernimiento y respuesta a la llamada divina en asuntos que afectan a toda La comunidad; por ejemplo, cuando se trata de decisiones, concernientes a la oración comunitaria, tipos y cantidad de trabajo, aceptación y formación de candidatos, el buen orden de la casa y el trabajo apostólico del monasterio. Mt. 18, 20 I Tes. 5, 19-21 RB 3, 3; 61,4 E 10

D15 Los monjes eligen un Abad para que los guíe en la realización de la vocación que han aceptado. El es tenido como representante de Cristo en el monasterio. Es el centro de unidad, de amor y del esfuerzo común de la fraternidad. Todos en la comunidad deben ser obedientes y dóciles al Espíritu y responsables de sus impulsos, pero al Abad se le confía un papel especial en el ejercicio de la autoridad de Cristo. El comparte con toda la comunidad el trabajo de gestar las decisiones, consciente de que el Espíritu habla a través de cada miembro, hasta del más joven, pero sabiendo que el debe cargar con La cruz de la responsabilidad final en la comunidad. RB 5,12. 64; 2,2; 63, 13; 3. RB 65, 11. PC 4,14. GS 24,26,30,31. C6-7, E5.

D16 El Abad ejercita su autoridad como un servicio de amor, guiado por el Evangelio y la Regla. Como guía, él debe discernir las necesidades de la comunidad y la dirección correcta de las iniciativas de ésta. El es maestro por su ejemplo y por su palabra, y distribuye el pan de la Palabra de Dios a todos y a cada uno según las necesidades de cada quien. Ora pidiendo discreción, amabilidad y comprensión, buscando obedecer al mandato divino, de manera que La obediencia que pide a sus hermanos no sea una subordinación a su propia voluntad, sino una sumisión al Espíritu de Dios que lo escogió para este servicio. Con la ayuda de Dios, ejercita un cuidado responsable sobre el rebaño que le ha sido confiado, y ayuda a sus hermanos animándolos y corrigiéndolos en su camino de entrega al Señor. Mt. 16,15. Hech. 2,45. 2 Tim. 4,2. I Pe. 5,2-4. RB 2. E 11

D17 Los demás monjes, a su vez, animan a su Abad, lo apoyan y cooperan con el, al mismo tiempo que lo aman. Ellos saben que su Abad solo no puede lograr que la comunidad sea lo que pretende y desea ser. El debe lograr que sus hermanos correspondan a su entrega entregándose ellos mismos a la comunidad. Aunque es llamado padre y acepta el papel de buen pastor entre ellos, sin embargo, él continua siendo un hermano para sus compañeros monjes. Los monjes reconocen el cuidado de Cristo y la acción del Espíritu en todo lo que el Abad hace para ellos, y, por lo tanto, no tienen miedo de compartir sus alegrías, sufrimientos, esperanzas y temores. Si el Abad llegara a fallar, los monjes saben que ellos mismos son en parte responsables, ya que el Abad, coma hermano, necesita ser animado, apoyado, edificado, posiblemente corregido y, sobre todo, amado personalmente. Jn. 10, 11. Col. 3, 16. I Pe. 2,25. RB 2, 1-3; 2,7-9; 27,8 RB 72,10


2. El orden en la comunidad

D18 Unidos por el Bautismo y por la común llamada a la vida monástica, todos los miembros de la comunidad son hermanos entre sí, comparten la mesa común y los bienes del monasterio, y cargan el peso del servicio en la oración y el trabajo.
No deberían darse divisiones en base a aptitudes, preparación, ministerio u oficio ya que todos comparten los mismos derechos y obligaciones. Sin embargo, igualdad no significa uniformidad. Dios da a la comunidad diferentes personalidades y talentos para que sean desarrollados para el crecimiento y la salud de toda la comunidad. Igualdad no significa que no se deban atender con especial consideración las necesidades individuales, especialmente las de los jóvenes, ancianos y enfermos, como lo indica la Regla; tampoco significa que no se les pida más a aquellos que más se les da. Lc. 12,48. Hech 2,42-47. RB 2,20; 36; 37. RB 49,5; 50,4. PC 15

D19 La comunidad crece y madura a medida que los monjes descubren juntos, baja la guía del Abad, cómo aplicar los valores de la tradición monástica a los nuevos desafíos y oportunidades. Cada monje tiene un don particular concedido por Dios el cual debe ser apreciado por la comunidad y desarrollado para mayor gloria del Dador de todos los dones. El discernimiento y desarrollo de estos dones a la luz de las necesidades de la comunidad es responsabilidad del Abad, del monje y de toda la comunidad. El Abad velará a fin de que haya las debidas oportunidades de educación y adiestramiento, y animará a cada monje a dar lo mejor de sí mismo a la comunidad. I Cor. 7,7; 12,4-27

D20 La organización en decanías puede beneficiar a toda la comunidad y a los monjes coma individuos cuando el monasterio es grande. Estos pequeños grupos pueden permitir un contacto más personal y animar el cultivo de la amistad; y cuando se propicia el crecimiento individual, toda La vida comunitaria se enriquece. Se necesitan una guía acertada y un sentido de responsabilidad ante toda la comunidad para evitar que estos grupos Se encierren en sí mismos. I Cor. 1,10-13. RB 21. E 33

3. Profesión Monástica

D21 Por su profesión monástica pública, el monje benedictino intensifica su compromiso bautismal con Dios en Cristo y hace una alianza con su comunidad. El entrega todo lo que es y todo lo que tiene a sus hermanos como expresión de la entrega total de sí mismo con ellos a Dios. Desde este momento sus talentos y su propia voluntad ya no serán dirigidos y gobernados por él, sino que estarán sometidos al bien de la comunidad bajo la guía del Abad. El monje puede hacer este acto de fe porque cree que Dios que lo llamó está presente en la fraternidad y será fiel a su promesa. El confía, también, en el apoyo de sus hermanos en la fe, en la oración, en el ejemplo y en su ayuda, esperando madurar con ellos hasta hacerse imagen de Cristo. La unión del monje con sus hermanos es, de muchos modos, la medida de su unión con Dios. Por eso teme a la excomunión que sobreviene cuando el se aísla de los otros monjes y de los actos comunitarios. Gen 12, 1-2. Ex 3, 12. Mt 28, 20. Rom 8, 29. EF 4, 3. Ga! 6, 1-5. RB 23-29; 33, 4. RB 44-46

D22 La profesión de estabilidad, conversatio morum y obediencia de acuerdo a la Regla es una expresión tripartita de un mismo compromiso monástico. Ni la vida del monje, ni esta profesión monástica tripartita pueden ser divididas en compartimientos; aunque cada uno de los elementos le da una dimensión particular a su promesa. El monje promete con su comunidad fidelidad obediente a Dios según el modelo de vida monástica. El Espíritu le enseña el camino que seguirá y que ha empezado con el Bautismo, el cual es participación en la muerte de Jesús para participar en su resurrección. Rom 6, 1.6. Fi! 3, 10-11. RB Prólogo 50. RB 58, 17. C39-42. ES48


ESTABILIDAD

D23 Por su promesa de estabilidad el monje se compromete con una comunidad particular, entregándose a sí mismo en Cristo a sus hermanos en una experiencia de vida compartida. Su profesión no es general o vaga, sino un empeño a la vida monástica con estos monjes en este lugar de acuerdo a las tradiciones monásticas y bajo la guía de un Abad. Los monjes saben que siguen siendo hombres débiles y pecadores, inclinados a la pereza y a sus propios caprichos, pero cuentan con que la gracia de Dios les ayude a convertirse en signo los unos para los otros y para el mundo de la fidelidad de Dios, el fundamento sobre el cual todo creyente se apoya. La estabilidad reafirma que la libertad cristiana no consiste en un vagabundear sin sentido, sino en una obediencia que persevere hasta la muerte a imitación de Cristo.1 Cor 10, 13. 2 Cor. 12, 9. Fil. 2, 8. RB 4, 78; 58, 23. C37: 39

CONVERSATIO MORUM

D24 Conversatio, en la Regla de Benito, indica la naturaleza progresiva de la profesión monástica, un esfuerzo continuo para buscar a Dios verdaderamente y crecer en el asemejarse a Cristo. Compromete al monje a vivir el conjunto de observancias adoptadas por su comunidad. El monje promete caminar por el camino de regreso al Padre con sus hermanos, siempre escuchando con ellos la llamada del Espíritu a una renovación interna y externa. Conversatio no es una conversión que se ha tenido de una vez para siempre; puede significar "conversión de vida" como una búsqueda perseverante, constante y renovada de la santa observancia de la vida monástica. El monje no está solo en su proceso dinámico de toda la vida de ir haciéndose como Cristo. Los hermanos se construyen, se apoyan y se animan mutuamente en su camino hacia Cristo. El monje se beneficia del saber que sus hermanos están con el, que ellos también están luchando para imitar a Jesucristo Crucificado. Experimenta este apoyo en la oración, el trabajo, el descanso, la recreación y el estudio. La estabilidad y la conversatio juntas expresan un aspecto del misterio de la redención: el Reino de Cristo ya está en medio de nosotros y es fuente de gracia y esperanza, pero todavía se está construyendo gradualmente en nosotros hasta el fin del mundo. Lc. 17, 21. Rom. 8, 29. 2 Cor. 3, 18. Fil. 3, 12-14. RB Prólogo, 49. RB 73, 1-2. LG 41

OBEDENCIA C 43

D25 El monje cenobita se entrega a sí mismo al servicio de Dios por medio de su profesión pública de vida en obediencia. Esta entrega se realiza en su obediencia a su Abad, a sus hermanos, pero su obediencia radical es siempre a Dios. Por su compromiso monástico, el monje empieza a vivir en y con la comunidad la obediencia a la cual fue llamado en su Bautismo. Su obediencia es parte del don que la comunidad monástica como un todo ofrece al Padre. Ahora el monje escucha los llamados divinos como un miembro de la fraternidad sometiendo su propia voluntad al llamado conocido a través del discernimiento común. La voz de Dios se expresa sobre todo a través de la Regla y del Abad, y el monje sacrifica sus propios deseos y gustos para caminar según el juicio y el mandato de otro. Pero todos los miembros de la comunidad, incluyendo el Abad y los oficiales, son llamados a ser obedientes al Señor y a obedecerse mutuamente en amor y servicio. Convencido en la fe de que el mandato divino se deja oír a través de la comunidad, el monje se compromete a ser sensible a la presencia activa de Dios entre todos sus hermanos monjes. Jn. 4,34; 6,38. Hech. 13,2-3 Fil. 2,8-10. I Tes. 5,12.Heb. 10,5-7. RB 5, 12; 71. LG 42. PC 14

CASTIDAD CELIBE Y COMUNIDAD DE BIENES C37,44-46. ES44-46

D26 El modo de vida prometido en la estabilidad y la conversatio implica el celibato y La comunidad de bienes. El celibato consagrado es un don de Dios dado a alguien con quien Dios desea unirse a sí mismo de una manera especial. La aceptación de este don por amor al Reino es un acto supremo de fe de que Dios puede satisfacer el deseo del corazón humano por un amor único. Renunciar a La satisfacción de vida que otra persona puede conceder como pareja y compañero para siempre es solo el lado negativo de la profesión que incluye la plena y perfecta realización otorgada por Dios que todo lo da. Mt. 19,12. I Cor. 7. 2 Cor. 11,2. RB 4:12,41,59,64

D27 El amor célibe tiene su propia manera de ser fructífero. Cuando se le acepta libremente, libera al monje para traer a otros al misterio del amor de Cristo. Ensancha en el monje la visión del amor de Cristo y lo hace vivir con el afán de recoger a otros para traerlos a ese amor.
Engendra un dinamismo que busca siempre extender este amor de Cristo. Un amor célibe
que no ensancha su visión del amor de Cristo debe destruirse a sí mismo sea come amor o como
célibe. 1 Jn.3,1-2. RB 4,21. LG. 46:48-51. PC 12

D28 El monje en su celibato hace su parte en la construcción del mundo que se está haciendo mostrándole el valor más profundo del mundo y de la humanidad, al resistir la siempre presente tendencia de la criatura a constituirse a sí misma un absoluto y proclamar su independencia de la Fuente de la vida. Además, los efectos transformadores de este compromiso dependen de una vida de oración cada vez más profunda y llena de amor. El celibato consagrado requiere siempre de apoyo y protección, pero especialmente en sus años de desarrollo. Seguro del amor de Dios, presto a responder a tal amor, y así, capaz de soportar el sufrimiento inherente a todo amor, el monje, enraizado en Cristo, se ira haciendo más fuerte y más digno de confianza. COL. 1,24 RB 4, 30, 31,70

D29 Para un benedictino, un verdadero amor fraternal es el ambiente necesario para tener éxito en el cultivo del celibato consagrado. El monje es un ser humano vulnerable que necesita experimentar la compañía humana. No desea ni es capaz de vivir en soledad. Así, el celibato no significa de ninguna manera renunciar al verdadero amor humano. La amistad no es un lujo en una comunidad, sino una necesidad evidente en si misma. Por el celibato consagrado el monje profesa su fe en su propia inmortalidad, en la resurrección de la carne, en la existencia continuada de su propia persona. Mc. 12,25. Jn. 6,54. Apoc. 21, 1-4. RB 4:26,69; 72:8

D30 Los monjes expresan su compromiso mutuo compartiendo sus bienes. Esta comunidad de bienes expresa su vida comunitaria, ayudando a ligarlos en dependencia mutua en cuanto a sus necesidades terrenas. Juntos, ellos luchan por vivir frugalmente. Cualesquiera bienes o equipo necesarios para el trabajo son adecuados pero sencillos. Estas y todas las cosas del monasterio son usadas como vasos sagrados. Esta pobreza corporativa y personal permite a la comunidad compartir sus bendiciones, sin importar que sean pequeñas, con aquellos menos afortunados. Hech. 2,42; 4, 32-35. RB 31,10. PC13. ES 44

D31 Más que esto, la pobreza monástica implica la entrega a la fraternidad del propio cuerpo, talentos, tiempo y voluntad. Promueve un sentido de solidaridad con los pobres y con los que sufren. Por su desprendimiento, los monjes esperan liberarse a sí mismos de la trampa de los bienes terrenales, ya no preocupándose acerca de qué comerán, beberán o con qué se vestirán. Todos y cada uno de los miembros tratan de mostrar el auto-vaciamiento de Jesús en su propia vida evitando un nivel de vida que pareciera olvidarse del ejemplo evangélico y llegar a ser una piedra de tropiezo para sí mismo y para sus hermanos. Lc. 12,22-34 1 Car. 10,23-24 Sant.2,19;5, 1-6

4. Entrada y Crecimiento de por Vida

D32 La entrada a la vida de una comunidad monástica benedictina está marcada por tres etapas. Los fundamentos se echan en el noviciado, antes de que se haga cualquier promesa. El novicio examina su vocación y se le da oportunidad de averiguar, en presencia de la comunidad, si ha sido llamado y si es capaz de buscar a Dios en este tipo de servicio. Si él y la comunidad deciden que su inicio justifica dar un paso más, el novicio se compromete con Dios en el monasterio por un período limitado. El crecimiento ya iniciado es cultivado durante estos años de profesión temporal, a medida que aprende el significado de su profesión llevando a cabo lo que ha prometido. Se le guía en La oración, se le instruye en la tradici6n monástica, se le ejercita en el trabajo y se le da alguna responsabilidad. La comunidad continúa examinando su progreso para determinar si puede ser fiel en una profesión monástica para toda la vida. La profesión solemne es el punto culminante de su preparación, pero es todavía el principio de su crecimiento monástico. Compromete al monje a un proceso permanente de crecimiento en Cristo en La comunidad, bajo la Regla y el Abad. 2 Cor. 3, 18. RB 58, 7

B. La Regla C3. ES76

D33 La inspiración para esta vida comunitaria monástica viene de la Regla de Benito, segunda sólo a la Sagrada Escritura, como carta de identidad para el modo de vivir benedictino. A través de los siglos, la Iglesia ha reconocido en la Regla una intérprete fiel del Evangelio. Ella transmite la voz del Espíritu a los monjes de cualquier edad, haciendo un llamado a las normas fundacionales, mientras aboga porque se hagan las debidas adaptaciones a las nuevas condiciones. Como guía y norma de vida para los monjes benedictinos, la Regla no es un código al cual los monjes se apegan en cada detalle sin tomar en cuenta las circunstancias cambiantes. La Regla se hace viva en la experiencia diaria de los monjes, a medida que cada comunidad la lee a la luz de la tradición monástica y bajo la dirección del Abad. RB 66; 73. PC 2 especialmente 2a.

D34 En el servicio a sus hermanos, el Abad no está a la deriva al hacer decisiones, sino que basa sus decisiones en la Regla, la tradición, y la vida de la comunidad. Este marco de referencia provee un fundamento sólido para el liderazgo. Esta interacción de la Regla y la comunidad se asemeja a la relación existente entre la Biblia y la Iglesia. En ambos casos la ayuda del Espíritu es necesaria para la auténtica interpretación, y es buscada en la oración, en el silencio, en el estudio y el diálogo. Jn. 14,26; 16,13. RB 3,11; 64,20,22. DV 9-10


D35 En razón de la autonomía de la que goza cada monasterio para vivir de acuerdo a la Regla, la vida monástica puede variar de una casa a otra y, sin embargo, ser auténtica en cada una de ellas. Admitiendo esta variedad, los monasterios todavía pueden ligarse entre sí para apoyarse y ayudarse. La Congregación Suizoamericana respeta las diferencias existentes entre los monasterios miembros, pero reconoce que ese vínculo de origen y tradición ha producido un espíritu y un sentido para interpretar la Regla que son comunes a todos. Las comunidades se ayudan mutuamente para apegarse a esta tradición y traer a la luz lo mejor que ella tiene para ofrecer. PC 22. C1; 3; 64-75 ES 66-86

C. La Palabra de Dios

D36 La vida cristiana es una respuesta continua a la creadora y redentora Palabra de Dios. El monasticismo enfatiza la actitud de escucha fiel que todos los creyentes deben tener delante del Señor, consciente de sus propias debilidades y confiando en el poder salví fico de la espada de dos filos, la Palabra de Dios. La Regla provee las estructuras que una comunidad de monjes necesita para permanecer en constante atención a la llamada divina: La Eucaristía, la Liturgia de las Horas, la lectura espiritual, la oración individual, el ayuno, el silencio, a obediencia. Heb.4,12 Apoc. 1,16; 2, 12; 3,1-3; 19,15 Ef 6,17 lPe.5,8 PC6 DVS;21


D37 Dios habla en todas partes, pero su mensaje es acallado porque la gente no tiene oídos para oír. Sus corazones están embotados por tantos ruidos. No siempre pueden distinguir la Palabra de Dios de las simples palabras humanas. Permaneciendo cercano a las Sagradas Escrituras inspiradas en su oración privada y pública, el monje aprende a reconocer el eco de la Palabra de Dios en todas sus experiencias diarias, en la vida de los demás, y en los acontecimientos. Permanece en silencio, no sea que la voz del Espíritu sea ahogada por su propio parloteo. Para guiarse, el monje tiene la tradición apostólica y la enseñanza de la Iglesia; y para ejemplo y ayuda tiene a sus hermanos con quienes él escucha al Señor. Mt. 13, 9-17. I Sam. 3

1.     Opus Dei C 47

D38 El monje no antepone nada a la Obra de Dios, la ofrenda diaria de oración p ú blica y alabanza de la comunidad. Por la fe él reconoce a Jesucristo resucitado presente en medio de la comunidad, orando con los monjes, ofreciéndose a ellos, invitándolos a la entrega total de sus personas, su tiempo y talentos, participando en su trabajo de manifestar la gloria del Padre. La Liturgia de las Horas es un signo sacramental de la obra del Padre en la construcción de la comunidad. En el coro, los monjes responden con salmos y cantos sagrados a la Palabra reveladora, alabando, bendiciendo y dando gracias a Dios por sus dones. Ellos se proclaman mutuamente las obras maravillosas de la creación y de la redención en Cristo. La Eucaristía comunitaria celebra la unidad de los monjes, sellada mutuamente en la nueva alianza del Señor a través de la pasión, muerte y resurrección. Jn 1, 14, 18. Hech. 2, 11. 2 Cor. 4, 6-8, 10. Col. 3, 16. Apoc. 1, 12-16. RB 1, 5:43, 3. SC 7, 83-101

2. Lectio DivinayOración Individual C48: 50

D39 El fervor y la intensidad de la oración pública de la comunidad depende de la lectura espiritual y la oración privada que los monjes hacen individualmente. Esta parte oculta de su servicio requiere determinación, disciplina y tiempo. Necesita que los monjes se animen, se apoyen y, algunas veces, se corrijan mutuamente, ya que la naturaleza humana glorifica la producción, y duda de los efectos que no pueden ser cuantificados. La lectura espiritual se concentra en la Sagrada Escritura pero se extiende a otros escritos, antiguos y modernos, que reflexionan acerca de la Palabra de Dios. En la soledad y en el silencio meditativo, el mensaje divino encuentra su propia profundidad en el monje, abriéndolo a La acción transformadora del Espíritu Santo. Los monjes hacen bien al compartir entre ellos los frutos obtenidos de la lectura, ya que de este modo se animan mutuamente a llevar una vida más intensa en Cristo. Esto los podría llevar a compartir tiempos de oración fuera de las horas comunes. Col. 3, 16. DV 21

D40 El monje necesita la oración privada para crecer en el conocimiento de Jesucristo y para penetrar en el sentido de su propia vida y de su vocación. Esta oración silenciosa personaliza la respuesta comunitaria a las llamadas divinas, y ayuda al monje a formarse un Espíritu de oración incesante. El monje se inspira en el Oficio Divino para su vida espiritual individual y, reforzado por la lectura espiritual y La oración privada, regresa a la oración común y a la vida comunitaria con más de si mismo para dar. Jn 17, 3. I Tes. 5, 17. RB 20; 52, 3

D. Trabajo C3-4; 53

D41 La Regla de Benito insiste en el trabajo como una parte importante de la labor de obediencia del monje. Sin embargo, La Regla no pone el trabajo sobre todo lo demás, ni especifica un tipo de trabajo como más monástico que otros. Los monjes muestran su amor sirviéndose mutuamente en cualquier trabajo que hagan, invocando la bendición de Dios sobre las tareas, grandes o pequeñas. Participan en La continua creación de Dios, mientras se ganan el sustento necesario con sus entradas y produciendo bienes para cubrir sus necesidades.
Cd. 3, 17. I Cor. 4, 12. RB 48. GS 35

D42 Algunas clases de trabajo, sin embargo, encajan mejor que otros en la vida monástica. Una comunidad debe recordar ésto cuando se encuentra ante nuevas oportunidades de trabajo. Los Benedic tinos no trabajan como un cuerpo de trabajadores independientes o que buscan hacer carrera, sino como una comunidad. Están interesados en todo lo que concierne al monasterio, ya que cada monje lleva la presencia y la influencia de la comunidad a su tarea particular. Aunque, como la mayoría de la gente de nuestro tiempo, los monjes deben especializarse en una u otra área, la comunidad no debería permitir que los individuos se aparten de in vida común a la cual se han comprometido por la profesión.

D43 Muchos trabajos del monasterio son directamente ministeriales. Las misiones son fundadas en lugares donde la Iglesia se encuentra en una etapa inicial de su desarrollo. Las necesidades pastorales de la iglesia local son atendidas por medio de retiros, dirección espiritual u otros tipos de ministerios religiosos. Los monjes educan en varios tipos de escuelas y programas instructivos. Estos son trabajos comunitarios en los cuales todos toman parte y comparten la responsabilidad. Un monje no necesita abandonar su monasterio para participar en el trabajo apostólico. AG 18. C35, ES45

D44 Una comprensi ó n responsable del trabajo de la comunidad propicia la solidaridad del monje con los pobres y con todos aquellos que deben trabajar para ganarse el sustento necesario. Sin embargo, la vocación benedictina a ser pobre al estilo de Cristo no compromete a los monjes a una vida de extrema pobreza. Con trabajo duro y buena administración pueden llegar a tener más de lo que necesitan y, por ende, tener más para compartir con los demás, practicando la limosna y la hospitalidad. Ambos, trabajo y compartir, son signos evangélicos en un mundo obsesionado con la producción y la ganancia. Hech. 20, 35. 1 Jn. 3, 17. Sant, 2,16

D45 Aunque el trabajo es importante en una comunidad benedictina, éste no es un fin en sí mismo. Para que la vida en la comunidad sea saludable se requiere que haya tiempos de recreación y descanso. Aún el trabajo mismo, realizado a cabalidad y con dedicación, debe ser gobernado por una actitud de tranquilidad y de oración, ya que, como trabajo de Dios, su éxito no depende de la velocidad, de la intensidad o de la cantidad de esfuerzo del monje.

E. Hospitalidad

D46 La comunidad benedictina recibe a Cristo en la persona del huésped. La hospitalidad es un ministerio constante en el monasterio, donde nunca faltan los huéspedes. Todos los miembros de la comunidad han asumido este servicio por su compromiso monástico. Mt. 25,31-46. Heb. 13, 2. I Pe. 4, 9. RB 53: 1.7.13.15.16.

D47 Los huéspedes vienen al monasterio a orar, a testimoniar una vida compartida de dedicación a Cristo, y a experimentar los dones de gozo, paz y amor prometidos a los creyentes reunidos en su nombre. Los visitantes ofrecen a la comunidad sus propios dones espirituales obtenidos de la oración y del servicio cristiano. Se deberían hacer esfuerzos diversos para atraer huéspedes a la comunidad, sin desbaratar el orden y el equilibrio que la hacen ser lo que es. A los huéspedes se les debería animar a unirse en la oración pública y en otros actos espirituales. Pueden ser invitados a compartir la mesa común o a unirse a los monjes en el trabajo y en la recreación. Jn. 13, 35; 15, 9-12. RB 53, 8-9

D48 El monasterio, con su oración y silencio, es reconocido como un lugar en donde gentes de diferentes estilos de vida y con diferentes maneras de pensar pueden encontrar paz y renovarse interiormente. Esto hace al monasterio especialmente apto para promover la comprensión y la unidad entre iglesias cristianas separadas, entre diferentes razas, y entre movimientos políticos y sociales. UR 5; 9


PARTE III

LA VIDA MONASTICA Y EL MUNDO

D49 El don personal concedido por el Espíritu Santo al monje también es dado para la Iglesia y para el mundo. Lo mismo que la Iglesia de la cual forma parte, la comunidad monástica se sitúa frente al mundo en nombre de Cristo, proclamando la Palabra de Dios a su modo. El papel del monasterio es profético, especialmente al anunciar y apoyar los valores humanos y espirituales que el mundo tiende a olvidar. Los monjes tratan de tener la misma actitud que Jesús tuvo con respecto al mundo. Ellos se dan cuenta que toda la gente de buena voluntad se interesa en la misma libertad, justicia, unidad y paz, y que los monjes pueden aprender del diálogo que este mismo interés puede generar. Jn. 3, 16-17,’12, 47. PC 1


A. Instancia Profética

D50 El modelo monástico de vida constituye un desafío a los valores del reino terreno. Pero quiere ser más que eso; quiere ser un testimonio de realidades que escapan a la vista, un signo del reino verdadero. Sobre todo, la vida monástica proclama a todos la buena nueva del Evangelio, un mensaje de gozo y esperanza. Humanamente hablando, el mundo a menudo parece un lugar de maldad, pero por la sangre de Cristo ha sido colmado de gracia. La muerte ha sido mortalmente herida, y la fe, la esperanza y el amor toman el lugar del temor. La vida monástica anuncia que no hay seguridad verdadera en las ventajas materiales, sino que el futuro se asegura rompiendo las ataduras que lo encadenan a uno a la tierra; que el gozo y La paz proceden del amor que se entrega a los otros; que la vida se recibe cuando se da. Lc. 12, 15. Hech 20, 35. Rom. 8, 3. 1 Jn. 4, 18. I Pe. 1, 18-19. C3

B.Testimonio de la Encarnación

D51 La comunidad monástica da testimonio de la acción de Dios en el mundo que está siendo transformado por la Encarnación. La vida monástica proclama la bondad de toda vida humana. Aunque los monjes renuncian a una vida centrada en el pecado, a "la sabiduría de la carn e", ellos no dan su espalda al mundo. Por su dedicación a la búsqueda de Dios en vida comunitaria y en la soledad, los monjes animan la búsqueda de la comunión con la Divinidad a la cual todo ser humano está Ilamado. Rom 8, 6-7. RB 4. C 39, 48, 52, 57. S47.

D52 La tradición benedictina afirma los valores del desarrollo humano, y los monjes han preservado y han hecho superar el arte, la música, la literatura y la ciencia. Los monjes celebran el progreso de la humanidad como continuación de la creación y la redención. En sus propios programas de educación, los monjes tratan de no confundir aprendizaje con información, sino que se esfuerzan a la educación de toda la persona. Su servicio a la educación y al desarrollo humano se lleva a cabo principalmente en el ámbito del monasterio, pero los monjes pueden también contribuir al crecimiento y el progreso en la misión que la Iglesia lleva a cabo en lugares lejanos. GS 23-32. RB 4, 78. C4

D53 Los monjes participan como ciudadanos en los programas sociales que promueven la difusión del Reino de Dios. Ellos también se hacen preguntas que brotan de los acontecimientos diarios, y también escuchan la voz del Espíritu entre los ruidos confusos del mundo moderno. Su contribución a las inquietantes preguntas vitales debería ser una sensibilidad al plan de Dios, agudizada por la oración, el ayuno y la lectura espiritual. GS4-10 C39

C. Reverencia por la Creación

D54 La condición pecadora que arrastra a las personas hace serios ataques a la vida humana. Ve la vida humana como una mercancía, como un instrumento para alcanzar fines, como una forma más alta en la escala de la vida animal. En tal limitada visión el valor de la vida está en su utilidad. Porque es puramente humana en su origen, la gente la considera como un asunto privado. Pero la vida humana es un don sagrado de Dios.

D55 La fraternidad benedictina presta mucha atención al mandato evangélico de ver a Cristo en cada ser humano. El está en el Abad, en el enfermo, en el huésped, en el pobre, en cada hermano. Toda persona es imagen de Dios aun antes de saberlo, y ésta es la consideración básica ante la cual y por la cual se miden los talentos, se toman decisiones o se pesan los productos. El monje respeta y ama la vida humana, y se opone a cualquier cosa que la ataca. 1 Re. 18, 28. Mt. 10, 40; 25, 35-40. Hech. 9, 5. 1 Cor. 8, 12. RB 2,2; 36, 1-2; 53, 1, 7,15.

D56 La calidad de la vida monástica se mide por la sinceridad con que se vive esta reverencia por la vida en la fraternidad. El monje muestra, por su interés, amor y honradez en sus relaciones con otros, que aprecia la vida como una gracia, no como un obstáculo. Cuando todos se anticipan a honrarse mutuamente, cada monje se siente animado a crecer hasta llegar a la madurez en Cristo, y experimenta el apoyo en la búsqueda de nuevos modos de servir. La obediencia que los monjes se prestan mutuamente es respuesta al Espíritu qua vive en medio de ellos para formarlos hasta hacerlos otros Cristos. Rom. 12, 10. Ef.4,13. RB 7I; 72, 4,6

D57 Por su reverencia a la creación, el monje se interesa por la protección del ambiente natural del monasterio. Conserva su belleza y sus recursos como parte de su cargo de administrador de todos los dones del Señor. Su cuidado alcanza a todas las formas de vida, y en su oración resume y ofrece La alabanza de toda la creación. Sal. 148. Hech. 14, 17-18

D. Modelo para la Vida Cristiana

D58Al modelar su vida según el ideal comunitario de la Iglesia primitiva, un monasterio expresa los valores compartidos por todos los seres humanos. Unidad y paz son posibles, predicaron los primeros cristianos, si, a imitación de Cristo, las personas se aman mutuamente, comparten sus bienes, oran juntos, se perdonan mutuamente sus fallos y se ayudan entre todos. El monasterio no ve La vida evangélica como una tarea pesada, sino que encuentra en ella libertad y gozo. Mc. 11, 25. Jn.. 15, 9-17. Hech. 2,42-46; 4, 32-35. RB Prólogo 50; 33, 6: 34, 1; 55,20.

D59 La profesión monástica de estabilidad en la comunidad se basa en la convicción que Dios ayuda a aquellos qua hacen tales compromisos en la fe. Hay bastante gente que fomenta la infidelidad apoyando que as necesario experimentar antes de comprometerse, dudando que la fidelidad sea posible e incluso de que sea buena. Contra esta corriente de infidelidad, la estabilidad proclama la perseverancia en alianza. Los seres humanos pueden prometer para el futuro aún en la oscuridad presente, si humildemente admiten su debilidad y confían en La fidelidad de Dios para ser fuertes. 2 Cor. 12, 9-10

D60 El monasticismo cree en la grandeza de la vida diaria. La gracia salvífica no tiene que buscarse en lo extraordinario o heróico; está en todas partes, pero el corazón humano se endurece por el orgullo, el egoísmo y el temor. La gente no puede concebir fácilmente que la santidad esté al alcance de todos, aunque Jesús dijo que había venido a salvar a los pecadores y no a los justos, y él se mezcló principalmente con los pobres, los analfabetos y los rechazados por la sociedad. Dios es un Padre que ama y sólo quiere que los seres humanos le abran sus corazones. La disciplina del monasterio abre a los monjes y a otros a la divina presencia a través de la observancia regular de oración y trabajo en obediencia, silencio y humildad. I Re. 18, 28. Mc. 2, 17. Heb. 3, 7-8. RB 5, 6, 7

D61 En un mundo dominado por el pecado, los monjes no pueden presumir de si mismos. Ellos saben que el pecado todavía juega un papel en sus propias vidas. La victoria, ya alcanzada por Cristo todavía tiene que ser establecida completamente en sus seguidores, tanto adentro como afuera del monasterio. Pero la opción no está entre la complacencia y la derrota El monje va adelante, gozoso en la esperanza, haciendo morir los actos de la carne. La búsqueda de Dios no termina nunca, pero Dios está siempre presente. Confiando en que su propia confianza en Dios será una fuerza para el, para sus hermanos y para todos los que son testigos de su vida en común, el monje se compromete con Dios y con su comunidad en una alianza de paz. Rom. 8,6.9.13. Gal. 5,24. FIL.4,7. Col. 3, 15. Heb. 2, 14


INDICE TEMATICO

(Los números que aparecen hacen referencia a los párrafos precedidos de D)
[Search this document with your browser using Control F]

Abad

Bajo la guía de 2, 11, 12, 14, 19, 21, 23, 32, 33
Cristo est á en 55
Discernimiento y desarrollo de los dones 19
en qué basa sus decisiones 34
los monjes lo eligen 15
monjes lo apoyan 17
monjes comparten conél 17
obediencia al Señor y mutua 25
papel especial de autoridad 15
su autoridad como servicio 16
voz de Dios se expresa a través de 25

Alabanza

comunidad monástica celebra en esperanza 4
monjes ofrecen la alabanza de toda la creaci ó n 57
ofrenda de 38

Alianza 21

el monje entra en una 3

Alianza de paz 61

Alianza del Señor 38
Altar comunidad celebra alrededor 4
Ambiente protección del ambiente natural 57
Amistad una necesidad 29 y decanías 20

Amor

Abad, centro de 15
de Cristo 27
de Dios 1, 3
de Dios, monjeestáseguro de 28
del Abad 16
del monje 6, 10, 11
don prometido a los creyentes 47
fraternal 29
gozo y paz proceden 50
humano 29
monjes comparten 13
monjes lo muestran sirviéndose mutuamente 41
monjes viven en 11, mutuo 25
oración debe estar llena de 25
toma el lugar del temor 50
y celibato 26, 27
y respuesta afirmativa 6
y sufrimiento 28

Ancianos monjes, especial cuidado de ancianos 18
Apostolado, la comunidad sirve también a través del 8
Aprendizaje, no confundirla con información 52
Asceticismo, instrumento para reveler a Dios 7 pleno de esperanza 10

Autoridad

de Cristo 14, 15
de la comunidad 14,
ejercicio de 14
la ejercita el Abad 16
su fuente y fundamento es el Espíritu 14

Ayuda

de Dios 16
de las comunidades entre si 35
del Abad a sus hermanos 16,
del Espíritu 34
mutua 13, 58

Bautismo

monjes injertados en la muerte y resurrección de Cristo por 22
primera llamada a la obediencia 25
primera respuesta a la Palabra de Dios 3 une a los monjes 18

Bienes

compartir los 58
comunidad de 12, 26, 30
del monasterio 18, 30
producción de 41
terrenales 31


BúsquedadeDios 51, 61

de la comunidad con la divinidad 51
perseverante 24
búsqueda de Dios 24

Carisma

bajo la gu a, y discernimiento del magisterio 5
carisma benedictino abierto al Espíritu 12
carisma en la Iglesia 5
en una llamada a servir 6

Celibato

don de Dios 26
monje hace su parte en el mundo a través de 28
necesario el amor fraternal para tener éxito en 29
no es renuncia al verdadero amor humano 29
por el celibato el monje profesa fe en su inmortalidad 29
requiere apoyo y protección 28 vida monástica implica 26

Compromiso

bautismal 21
monástico 22, 25, 46
se expresa compartiendo los bienes 30

Comunidad

Abad debe discernir mis necesidades 16
aquí responde el monje a Dios 2
aquí se vive la obediencia 25
autoridad de la comunidad monástica 14
crecimiento y madurez 19
Cristo presente en 38
da testimonio de la acción de Dios en el mundo 51
de fe 3
de monjes, punto focal de la Iglesia 3
diferentes personalidades y talentos 18
el Espíritu habla a 11
encuentra y expresa su unidad en in la Liturgia 4
entrada a 32
interacción con La Regla 34
lee la Regla 33
monástica 4
monástica, creada por la llamada divina 13
monástica, participa en la misión de la Iglesia 7
monje hace alianza con 21
monje invitado a formar parte 11
monjes deben entregarse a la comunidad 17
obediencia en 3
oración de 38, 39
orden de 8
organizada de decanías 20
responsabilidad en el discernimiento 19
sus estructuras 36
sus observancias 24
el monje se une a 3
un signo 3
vida de la 10
vida de la, servicio hacia afuera 8
vida en 6
y hospitalidad 46, 47
y Liturgia 38
y mundo 49
y trabajo 42, 44, 45

Comunidad de bienes 13, 26, 30
Comunidades ayuda mutua 35
Condición pecadora 54
Confianza y amor 10

Conversatio morum

indica naturaleza progresiva de la profesión monástica 24
parte del compromiso 22

Conversión

y conversatio 24

Conversión de vida 24

Cristo

Abad es representante de 15
amor de 27
asemejarse a 24
autoridad de 14
camino hacia 24
crecimiento en 32
Cuerpo de 5
dar a luz a 2
el monje se entrega en El a sus hermanos 23
en El el monje intensifica su compromiso con Dios 21
es recibido en el huésped 46
hasta hacerse imagen de 21
Iglesia, sacramento de 3
imitar a 23, 58
irse haciendo como 24 la victoria de 61
misterio de 9
muerte de 10
pasión de 2
poder de 9
por El el Espíritu concede diversos dones 1
redención en 38
reino de 24
sangre de 50
se le ve en cada hermano 55
seguimiento de 3
ser pobre como 44
sus cuidados se expresan a través del Abad 17
victoria de 3
vida más intensa en 39

Debilidades humanas 9

Decanas 20

Derechos de los monjes 18

Dios

acción de 51
amor de 3, 28
ayuda de 16
bendición de 41
búsqueda de 11, 32, 51
caminar con 9
Casa de 13
compromiso bautismal con 21
creaci ó n de 41
da a la comunidad diferentes personalidades y talentos 18
en su misterio hunde sus raíces la vida monástica 1
Espíritu de 16
fidelidad de 59
fidelidad obediente a 22
gracia de 23
imagen de 55
llamada de 14
los monjes lo revelan 7
novicio se compromete con 32
Obra de 38
Padre 60
Palabra de 3, 16, 36, 37, 39, 49
plan do 53
presencia activa de 25
pueblo de 4
Reino de 8, 53
revelación de 2
se revela pero sigue siendo un Dios escondido 9
servicio a 25
su ayuda 59
trabajo de 45
unión con 21, 26
Uno y Trino se revela 2
vivir para 10
voz de 25

Discernimiento

comunitario 25
de la voluntad de Dios 14
de los dones del Espíritu 19
del Magisterio 5

Disciplina 39

del monasterio 60

Divisiones

no deberían darse 18

Don

de cada monje 19
de la vida monástica 11
del Espíritu 1, 11
dones, diversidad 5
dones, el Espíritu concede 1
dones, el Espíritu derrama sus 5
dones, el Espíritu los da 5
dones para enriquecer y fortalecer a los creyentes 5
el celibato es un don de Dios 26
fidelidad a 6
la vida humana es un don sagrado 54
personal concedido a cada monje 49
que la comunidad monástica ofrece 25
vida monástica, don específico del Espíritu Santo 5
vida monástica, don para el mundo 6
vida monástica, respuesta a 1

Dones

del Espíritu 19
dones espirituales: visitantes ofrecen a la comunidad 47
gozo, paz y amor 47
los monjes dan gracias a Dios por 38

Educación 19

integral 52
programas 52

Enfermos
especial cuidado 18

Entrega

a la comunidad 31
Cristo, modelo de 2
de sí mismo 25
del Abad 17
del monje a la vida de la comunidad 10
del monje a la vida monástica 21
Jes ú s invite a 38
y amor 50

Esperanza

comunidad monástica celebra en 4
esperanzas y temores comparten 17
monje va adelante en 61
monjes comparten 13
Reino de Cristo, fuente de 24
y asceticismo 10
y fe y amor 50
y gozo 50

Espíritu

concede diversos dones 1
continúa hablándole al monje 11
da todos los dones 5
de Dios 16
derrama sus dones 5
diversos dones, pero un solo Espíritu 5
don del 1
el don concedido al monje también es dado para la Iglesia 49
enseña el camino al monje 22
fuente y fundamento de la autoridad monástica 14
guía a los monjes 10
habla a la comunidad 11
habla a través de cada miembro 15
impulsos de 11
invita al monje a una comunidad particular 11
la Regla transmite su voz 33
llama a una renovación 24
llama a una vida de ermitaños 12
monje percibe que lo guía 3
monje, fiel al don del 6
monjes reconocen su acción en el cuidado ejercido por el Abad 17
poder del 2
su acción transformadora 39
su ayuda es necesaria 34
su don debe ser aceptado y compartido 11
su voz puede ser ahogada 37
todos deben ser obedientes a 15
vida monástica, don específico del 5
voz del, en la Sagrada Escritura 7

Estabilidad

basada en la fe 59
contra la corriente de infidelidad 59
profesión de 22, 23
reafirma la libertad cristiana 23
y conversatio 24, 26

Eucaristía

centro de la vida sacramental 4
comunitaria, celebra la unidad 38
estructura prevista por la Regla 36

Excomunión
autoimpuesta 21

Fe

acto de, la profesión monástica 21
caminar en 9
comunidad de, monje miembro 3
esperanza y amor 50
hermanos en 21
los monjes comparten 13
por los ojos de 7
y celibato 29
y conversatio 26
y estabilidad 59
y Opus Dei 38

Fidelidad

algunos dudan que sea posible 59
de Dios 23, 59
el monje ofrece fidelidad obediente 22

Formación de candidatos 14

Gloria

del Dador de todos los dones 19
del Padre 38

Gracia

de Dios, monje cuenta con 23
mundo ha sido colmado de 50
salvífica 60
vida del monje invita a 6



Horhas

a horas determinadas los monjes reunen para orar 4
Liturgia de, estructura prevista por la Regla 36
Liturgia de, jalona el dia del monje 4
Liturgia de, signo sacramental 38

Huéspedes

huésped, en él se encuentra a Cristo 55
huésped, en su persona se ve a Cristo 46
no faltan en el monasterio 46
vienen al monasterio a orar 47
y oración pública 47

Iglesia

Biblia es a la Iglesia como la Regla es a la Comunidad 34
busca unidad para que el mundo crea 6
comunidad monástica, punto focal de la Iglesia 3
el don del monje es dado también para 49
en su etapa inicial de desarrollo 43
enseñanza 37
Eucaristía, centro de la vida sacramental de 4
ha reconocido la Regla como intérprete fiel del Evangelio 33
liturgia, cúlmen de la actividad de la Iglesia 4
local 43
misión en lugares lejanos 52
monje es miembro de 3
monje participa en in misión de 7
y carismas 5

Iglesia primitiva
ideal comunitario 58

Igualdad

atención a necesidades individuales 18
no significa uniformidad 18

Imagen

de Cristo, busca madurar haste alcanzar 21
de Dios toda persona es 56

Infidelidad 59

Jesús

participar en su muerte para participar en su resurrección 22
se humilló hasta la muerte 10
su actitud con respecto al mundo 49
su auto-vaciamiento 31
vino a salvar a los pecadores 60

Jóvenes
especial cuidada 18

Labor de obediencia 41

Lectio Divina 39
ver lectura espiritual

Lectura Espiritual 36

oraci ó n y ayuno 53
y Oficio Divino 40
y oración pública 39
y Sagrada Escritura 39


Libertad

los monjes se interesan en 49
vida del monje invite a 6
y gozo 58

Libertad cristiana
reafirmada por la estabilidad 23

Liturgia

culmen de la actividad de la Iglesia 4
de las horas, estructura revisada por la Regla 36
da las Horas, jalona el día del monje 4
de las Horas, signo sacramental 38

Llamada

a servir 6
atención a la llamada divina 36
carisma: llamada a servir 6
del Espíritu 12, 24
del Padre 1, 2
fieles a 9 llamada divina crea la comunidad 13
llamada monástica no es diferente a la del bautismo 3
monjes responsables ante llamada divina 14
monjes unidos por la misma 18

Luz

contrasta con oscuridad 9
dar a luz a Cristo 2

Luz de su divino Hijo 1

Ministerios

diferentes 5
religiosos 43
y dones 5

Misión

de la Iglesia 7
de la Iglesia en lugares lejanos 52

Misterio

cristiano, la vida monástica brota de 1
de Cristo, lleno de contrastes 9
de Dios en el cual la vida monástica hunde sus raíses 1
de la redención 24
de la vida monástica 1
del amor de Cristo celibato 27

Monasterio

Abad, representante de Cristo en 15
benéfico organizar en decanías cuando es grande 20
disciplina del 60
monasterios, cenobitas viven en 12
monasterios, diferencias 35
monasterios pueden organizarse 35
perseverar en 2
su papel es profético 49
sus cosas son usadas como vasos sagrados 30
vida en 11
y autonomía 35
y ecumenismo 48
y educación 52
y hospitalidad 46, 47
y su ambiente natural 57
y trabajo apostólico 14
y trabajos 43
y valores compartidos con otros seres humanos 58
y vida evangélica 58

Monasticismo

cree en la grandeza de la vida diaria 60
y escucha fiel 36

Monjes

y oración privada 39
agrandan el horizonte de su servicio 8
benedictinos, y otras tradiciones monásticas 12
comparten los frutos obtenidos de la lectura 39
comunidad de, creada por la llamada divina 13
comunidad de, se convierte en punto focal de la Iglesia 3
concientes de las necesidades de los otros 8
deben especializarse 42
educan 43
el pecado juega todavía un papel en sus vidas 61
eligen un Abad 15
expresan su compromiso mutuo compartiendo sus bienes 30
individuos pero miembros de una comunidad 14
llamados por la Regla 13
renuncian a una vida centrada en el pecado 51
revelan a Dios 7
saben que son débiles y pecadores 23
son ciudadanos 53
tratan de imitar a Jesús en su actitud con respeto al mundo 49
y amor mutuo 41
y aplicación de los valores de la tradición 19
y comunidad de bienes 13
y coro 38
y educación 52
y Eucaristía comunitaria 38
y huéspedes 47
y la artes y las ciencias 52
y libertad de los bienes terrenales 31
y misión de la Iglesia en lugares lejanos 52
y obediencia 10
y oración 4, 39
y pobreza 44
y progreso de la humanidad 52
y servicio mutuo 10
y su Abad 17


Muerte 50

contrasta con la vida 9
Cristo, obediente hasta 10
de Cristo 10
de Jesús 23, 38
perseverar hasta la 23

Mundo

comunidad monástica da testimonio de la acción de Dios en 51
comunidad se sitúa frente 49
creado por Dios para los seres humanos 2
dominado por el pecado 61
el don del monje es don para el mundo 49
la vida del monje es un signo para 3
la vida monástica proclama que es pasajero 7
los monjes comparten sus necesidades 8
los monjes revelan a Dios al mundo 7
monjes no dan la espalda 51
monjes, signo de 23
obsesionado con la producción y in ganancia 44
parece lugar de maldad 50
que se está hacienda y celibato 28
ruidos confusos 53
salvació n para 4
tiende a olvidar valores humanos y espiruituales 49
vida monástica es don para 6

Noviciado,
en él se hacen los fundamentos 32

Obediencia

búsqueda de Dios 11
conversatio morum y estabilidad 22
de Cristo 2
del monje 3, 7, 10, 25
del monje a Dios 25
del monje al Abad 25
del monje en la comunidad 25
estructura prevista por la Regla 36
que pide el Abad 16
y disciplina 60
y perseverancia 23

Obscuridad 59
contrasta con luz 9

Observancia

observancias adoptadas por la comunidad 24
regular 60
y conversatio 24

Oración

actitud de 3
agudiza sensibilidad al plan de Dios 53
compartida 18
común 40
comunitaria 14
de ella depende la fidelidad al compromiso 28
el Espíritu continúa hablando a través de 11
el monje confía en la oración de sus hermanos 21
el monje experimenta en ella el apoyo de sus hermanos 24
en ella se busca a Dios 7
en ella se busca la ayuda del Espíritu 34
estructura prevista por la Regla 60
fortalece la unidad 13
incesante 40
individual 36, 37
litúrgica 4
monasterio, lugar de 48
monjes atestiguan su importancia 4
privada 40
pública 38
resume y ofrece la alabanza de toda in creación 57
silenciosa 40
y huéspedes 47
y Lectio Divina 39
y profesión temporal 32
y trabajo 45

Padre

Abbá 1
ama a todos 60
gloria de 38
llama a sus hijos 1
llamada de 1, 2
monje escucha a 1
obra de 38
palabra de 9
regreso a 24
voluntad de 2
volver a 10
y creación 2

Palabra

de Dios 3, 16, 36, 37, 39,49
del Padre 9
hecha carne 2
reveladora 38

Pasión de Cristo 2
pasión 38

Paz

don 47
monasterio, lugar de 48
procede del amor 50
signo de 4
ver alianza de paz 61
y unidad 58

Pecado

en la vida de los monjes todavía juega un papel 61
monjes renuncian a una vida centrada en 51
morir al 10
mundo dominado por 61


Pecadores

Cristo vino a salvar a los 60
monjes débiles y 23

Pobres

solidaridad con 31, 44
y Jesús 60

Pobreza

corporativa y personal 30
monástica 31
no debe ser extrema 33

Profesión

de estabilidad 59
de obediencia 25
monástica 12, 21, 22, 24
monástica, no es vaga 23
solemne 32
temporal 32
y celibato 25
y estabilidad 22

Recreación

en ella el monje experimenta el apoyo de sus hermanos 24
es necesaria para una vida saludable 45
huéspedes invitados a participar 47

Regla 33

bajo la guía 12
bajo la gula de 14, 32
compromete a una forma específica de vida monástica 12
en ella basa el Abad sus decisiones 34
expresa la voz de Dios 25
intérprete fiel del Evangelio 33
invita a los monjes 10
junto con el Evangelio, guía del Abad 16
llama a los monjes 13
no apego detallado 33
ordena especiales cuidados 18
provee estructuras 36
su interpretación 35
y comunidad 34
y conversatio 24
y trabajo 41

Reino

de Cristo 2
de Cristo, en medio de nosotros 24
de Dios 8, 53
monje da testimonio del 3
y celibato consagrado 25

Responsabilidad

compartida en lo trabajos 23
del Abad 15, 19
se le da alguna al monje profeso temporalmente 32
sentido de 20

Resurrección

de Jesús 22, 38
de la carne 20
prenda de 10

Revelación de Dios 2
Reverencia a la creación 57
Reverencia
por la creación 54
Sacramento de Cristo 3
Sagradas Escrituras
el monje permanece cercano a 37
Salvación
para todo el mundo 4

Santidad

al alcance de todos 60
el monje se esmera por vivirla con sus hermanos 2

Seres humanos

Dios quiere que le abran sus corazones 60
el Padre crea el mundo para 2
pueden prometer para el futuro 59
y valores compartidos 58

Servicio

a los huéspedes 46
el monje se entrega a 11
en la oración y el trabajo 18
Escuela del servicio del Señor 13
hacia afuera 8
monjes agrandan de horizonte de su 8
mutuo 7
que realiza el Abad 34
realizado por el Abad 16
y obediencia 25
y oración 39

Signo

los monjes lo son el uno para el otro y para el mundo 23
monasterio quiere ser signo del reino verdadero 50

Signo (sacramento)

de la victoria de Cristo 3

Signo de unidad 4
Signo sacramental
de la obra del Padre 38

Signos evangélicos 44
Silencio
en él se busca a Dios 7
Solidaridad
con los pobres 31, 44
Sumisión al Espíritu 16

Talentos

Dios da a la comunidad diversos 18
pobreza implica entrega de 31
ya no le pertenecen al monje 21


Trabajo

el monje se ejercita en 32
algunos encajan mejor en la vida monástica 42
apostólico 14, 43
comunitarios 43
de la comunidad el Espíritu habla a través de 11
de la obediencia 10
en él el monje experimenta el apoyo de sus hermanos 24
equipo adecuado pero sencillo 30
huéspedes pueden ser invitados 47
ministerial 43
no es un fin en s mismo 45
se busca a Dios en 7
signo evangélico 44
y obediencia 41
y oración 18

Tradición

apostólica 37
benedictina, afirma los valores del desarrollo humano 52
de los ermitaños 12
el Abad se basa en ella para sus decisiones 34
evangélica, continuada por los monjes 7
monástica para interpretar la Regla 33
monástica, se instruye el monje en 32
monástica y nuevo desafíos 19

Unidad

Abad, centro de 15
de la Iglesia para que el mundo crea 6
de los creyentes 5
de los monjes, celebrada en la Eucaristía 38
entre Iglesias cristianas separadas 48
la comunidad la encuentra y expresa en la Liturgia 4
posible 58
se expresa en la comunidad de bienes 13
se realiza en la Eucaristía 4

Valores

de la tradición monástica 19
del desarrollo humano 52
ecuménicos 58
el monasterio anuncia y apoya los humanos y espirituales 49
terrenos 7, 50

Vasos Sagrados 30

Victoria de Cristo 3

Vida

comunitaria 8
contrasta con la muerte 9
en una comunidad 2
monástica 1, 6
monástica, proclama que el mundo es pasajero 7
monjes entregan su 10
monjes la pierden para recobrarla 10
nueva por el Bautismo 10
sacramental 4

Vida de la Comunidad

criterio para tomar decisiones 34
servicio hacia afuera 8
y entrega diaria 10

Vocación

a la santidad, vivida en comunidad 2
a ser pobre 44
el novicio examina su 32
monástica 5